Poco antes de la salida de la procesión, mucha gente miraba al cielo gris del anochecer. Había muy cerca una tormenta y se veían algunos relámpagos mientras se escuchaba el clásico tronar como una lejana amenaza que parecía acercarse por momentos. Incluso comenzó a caer una suave llovizna poco después de las 21:30 horas, presagiando un probable aguacero que podía haber supuesto la suspensión de los actos más emblemáticos de este 15 de agosto, especialmente la coronación de la Virgen.Afortunadamente el tiempo se estabilizó y aunque el celaje estaba cubierto de nubarrones la lluvia solo fue un presagio y la procesión pudo salir sin contratiempos y celebrarse la Coronación ante el gentío que llenaba a rebosar la Plaza de la Iglesia que asistió espectante, una vez más, al emotivo acto. De haber llovido hubiera sido el primer 15 de agosto pasado por agua que se recuerda desde hace más de 100 años.
(Redacción)
