El problema, en definitiva, es que cada vez hay gente demasiado joven y sin responsabilidad que ha banalizado el uso de estas carretillas y acaban por lanzarlas sin ningún tipo de precaución, provocando muchas veces daños innecesarios aún sin mala intención. Anoche, por ejemplo, un bromista un poco gamberro prendió fuego a un contenedor, hacia las 4 de la madrugada, que comenzó a arder con vivas llamaradas en la zona del Lavadero. Poco después acudieron los bomberos y algunos coches patrulla tanto de la Policía Local como de la Policía Nacional, que cacheó a algunos jóvenes y a punto estuvieron de detener a alguno por no llevar la documentación encima.Afortunadamente y pese a todo, no hubo que lamentar ningún daño personal por quemaduras y todo quedó en ese conato de incendio que pudo propagarse y provocar un incidente mayor, algo que sí debe ser evitado a toda costa.
(Redacción)


