Todos los indicios
apuntan a que este individuo tiene perturbadas sus facultades mentales
Se excusó, simplemente, diciendo que "le perseguía el demonio". Esta fue la explicación que,
según los testigos, dio el vecino que el jueves por la tarde irrumpió con su
coche y un remolque de grandes dimensiones cargado de alcachofas en la iglesia
de Santiago el Mayor de Totana donde, al parecer, buscaba refugio. No fue un
accidente, como se pudo pensar en un primer momento, sino que este hombre,
dando marcha atrás, intentó hasta tres veces introducir el vehículo en el
templo "a base de golpear el remolque contra una de las puertas de
entrada". "Los chirridos de las ruedas eran escandalosos. Cuando por
fin derribó la puerta parecía que había caído una bomba", dicen algunos
testigos del insólito suceso. También se produjeron ataques de histeria
"porque los vecinos creían que se había producido un atentado". Según
señalan fuentes cercanas al caso, el hombre, que al parecer sufre de
enajenación mental, llevaba un machete oculto en la pantorrilla.
La providencia quiso que en ese momento, poco después de las
siete y media de la tarde, la iglesia se encontrase semivacía. Apenas había
algunas personas rezando el rosario. Dos de ellas tuvieron que ser atendidas
por contusiones leves en manos y piernas tras producirse el accidente. No
obstante, el susto podía haber sido mayor porque minutos después comenzaba una
eucaristía y los niños que se están preparando para recibir a Comunión asisten
estos días por las tardes a ensayar la ceremonia.
Poco después del accidente, el 'kamikaze' salía esposado del
templo escoltado por la Policía Local y era conducido a comisaría, donde se le
tomó declaración y se le sometió un control de alcoholemia, que dio negativo.
El detenido ha pasado estas dos noches en los calabozos del cuartel de la
Guardia Civil de Totana y hoy está previsto que pase a disposición judicial,
una vez que se han calculado los daños que provocó en el templo, concretamente
en la portada interior de la iglesia y en varias filas de bancos.
A pesar de lo aparatoso del accidente, el sacerdote ofició
la eucaristía prevista con unos minutos de retraso en una de las capillas del
templo, después de que una grúa municipal retirase el turismo. Hasta el lugar
del suceso se desplazaron también miembros de la Corporación municipal que en
ese momento estaban en el Consistorio -apenas a unos metros de distancia- ,
entre ellos la alcaldesa, Isabel María Sánchez, y el concejal de Seguridad
Ciudadana, Francisco Hernández, según señalan fuente municipales en un
comunicado. Numerosos vecinos y curiosos se congregaron en el lugar del suceso,
lo que obligó a cortar el tráfico durante unos minutos en parte de la plaza de
la Constitución.
(Fuente: La Opinión)

