domingo, 28 de julio de 2013

Un menor muere corneado durante un encierro de novillos en Isso, pedanía de Hellín (Albacete)



La víctima, de 16 años, fue corneado en la zona lumbar produciéndole una gran hemorragia

(Toros: Archivo)
Parece que no aprendemos la lección en la celebración de ciertos festejos que conllevan un evidente riesgo para la vida de las personas. Si hace poco un hombre moría por la ingesta de cerveza en la pedanía murciana de Gea y Truyols, ahora es un menor de 16 años el que murió anoche a consecuencia de las graves heridas que le produjo un astado en el encierro de novillos celebrado en las fiestas de Isso, una pedanía de Hellín (Albacete), en el que un hombre también resultó con heridas de pronóstico grave. Los hechos, según han informado fuentes del Ayuntamiento de Hellín, ocurrieron a las 19.10 horas de ayer cuando se estaba celebrando el encierro, programado dentro de las fiestas de la pedanía hellinera en honor de su patrón, Santiago Apóstol. El joven falleció hacia las 22.00 horas y, según han relatado las mismas fuentes, cuando intentaba protegerse del astado fue corneado por la espalda, en la zona lumbar, produciéndole una gran herida con abundante hemorragia.

Tras ser atendido en un primer instante en el lugar del suceso, fue trasladado rápidamente en una ambulancia del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) al Hospital Comarcal de Hellín, donde falleció tras practicársele dos intervenciones quirúrgicas a causa de las graves lesiones que sufría en el hígado, por parada cardiorespiratoria. El joven, J.S.M., de etnia gitana, vivía en el barrio del Calvario de Hellín. El cuerpo del joven se encuentra en el centro hospitalario hellinero a la espera de que se le practique la autopsia, mientras son muchos los familiares y amigos que aguardan en las salas de espera de este Hospital y sus alrededores. Según el programa de las fiestas, el novillo era de la ganadería de Cortijillo (Toledo). Este tipo de festejos, que se celebra en muchos otros lugares de España durante las fiestas, conlleva siempre un gran peligro, especialmente cuando se consiente a menores e incluso niños, tomar parte en un festejo ya de por sí peligroso para los adultos. Pero mientras las distintas Administraciones no cambien las normas y establezacan los protocolos festivos adecuados, estas desgracias que acaban con resultado de muerte o heridos graves seguirán siendo la tónica de muchas fiestas populares.

(Agencias)