martes, 6 de agosto de 2013

Hoy se cumple el 68º Aniversario de la explosión de la primera BOMBA ATÓMICA disparada sobre una ciudad habitada por seres humanos



Pese a que aceleró el final de la II Guerra Mundial, muchos se siguen preguntando si su empleo no fue un auténtico y deliberado crimen de guerra

Los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki fueron ataques nucleares ordenados por Harry Truman, Presidente de los Estados Unidos, contra el Imperio de Japón. Los ataques se efectuaron el 6 y el 9 de agosto de 1945, y pusieron el punto final a la Segunda Guerra Mundial. Después de seis meses de intenso bombardeo de otras 67 ciudades, el arma nuclear Little Boy fue soltada sobre Hiroshima el lunes 16 de agosto de 1945, seguida por la detonación de la bomba Fat Man el jueves 9 de agosto sobre Nagasaki. Hasta la fecha estos bombardeos constituyen los únicos ataques nucleares de la historia. Se estima que hacia finales de 1945, las bombas habían matado a 140.000 personas en Hiroshima y 80.000 en Nagasaki,  aunque sólo la mitad había fallecido los días de los bombardeos.

 Entre las víctimas, del 15 al 20% murieron por lesiones o enfermedades atribuidas al envenenamiento por radiación. Desde entonces, algunas otras personas han fallecido de leucemia (231 casos observados) y distintos cánceres (334 observados) atribuidos a la exposición a la radiación liberada por las bombas.  
En ambas ciudades, la gran mayoría de las muertes fueron de civiles. Seis días después de la detonación sobre Nagasaki, el 15 de agosto, Japón anunció su rendición incondicional frente a los «Aliados», haciéndose formal el 2 de septiembre con la firma del acta de capitulación. Con la rendición de Japón concluyó la Guerra del Pacífico y por tanto, la Segunda Guerra Mundial. Al finalizar la guerra, Japón fue ocupado por fuerzas aliadas lideradas por los Estados Unidos con contribuciones de Australia, la India británica, el Reino Unido y Nueva Zelanda, además de que adoptó los «Tres principios no nucleares», lo que prohibía a Japón tener armamento atómico. Pero lo importante de este hecho histórico es si el empleo del arma nuclear cuando Japón estaba ya prácticamente herido de muerte y a punto de claudicar no constituyó un auténtico crimen de guerra perpetrado por el entonces presidente Harry S. Truman. La Historia solo juzga a los vencidos. No se olvide…
(Redacción)