martes, 1 de octubre de 2013

(Opinión): CARTA ABIERTA A BENJAMIN SERRA BOSCH



Mi estimado y desconocido amigo:

Me ha sacudido hasta la última fibra leer la breve y contundente carta que has publicado en las redes sociales acerca de tu situación personal en Gran Bretaña, que supongo no será muy diferente a la de otros muchos jóvenes españoles. He sentido una gran indignación, como supongo habrá sentido la mayoría de quienes la hayan leído; quizá los únicos insensibles hayan sido esos esbirros y bastardos que sirven al Poder y que en buena medida son también culpables de que muchos jóvenes como tú estén en esta situación. España –y te lo dice una persona que ha vivido ya más de las tres cuartas partes de su vida- es un país de miserables, un rebaño de borregos serviles que solo aspiran a lamer alguna partícula de poder, cuando no a medrar a costa del sudor ajeno. Esta es la España miserable que bajo Monarquía o República, Dictadura o Democracia, siempre hemos tenido que soportar unas veces con mayor o menor grado de recrudecimiento, pero tristemente siempre fue así. Por lo visto es un estigma que debemos arrastrar hasta el día del juicio final.

Nuestro entrañable poeta, Miguel Hernández, decía en uno de sus versos que él quería pertenecer a una casta de leones y no a esa otra de mansos bueyes que mueren con humildad y olor a cuadra. En este país hay ya muy pocos leones y sí, por el contrario, una inmensa manada de bueyes mansos y empesebrados que solo saben mugir. Quizá este sea el resultado de no tener ya unos líderes sociales como aquellos que en los años veinte y treinta partían ladrillos al andar; hoy solo nos queda una caterva de gerifaltes oscuros, políticamente muy correctos, que nos han llevado hasta el mismo umbral de la ignominia. Culpables como son de la amarga situación que vivís los jóvenes –y de los que ya no lo somos tanto- solo cabría plantearles una pregunta, aseverando al mismo tiempo la respuesta: ¿No reventáis de cinismo? ¿no reventáis de hipocresía? No, no podéis reventar, porque desde el más alto hasta el más insignificante burócrata, solo sois un montón de basura.

Amigo Benjamín, no te importe limpiar WC, si no tienes más remedio que hacerlo  para ganarte así la vida. Pero hazlo con dignidad, con la cabeza muy alta, que no por estar encadenado el hombre deja de ser libre, si la libertad la siente en lo más profundo de su alma. Como dices en tu carta, limpia la mierda de los demás, no te importe. Y a ver si muy pronto, todos los jóvenes de España os unís y limpiáis esta inmunda BASURA que es responsable de vuestra desgracia y la arrojáis, sin el menor remordimiento, al estercolero de la Historia.
M.J.S.