La ausencia
Pasada la media tarde descubres su ausencia. Aunque es
algo que tienes asumido que puede suceder en cualquier momento, la sorpresa es
grande, pero piensas que puede ser algo pasajero y procuras tranquilizarte;
va pasando el tiempo y tu preocupación va en aumento.
Haces alguna llamada telefónica y todos te animan y
tratan de darte algún consejo, pero la situación persiste. El día va tocando a su fin y no te imaginas como afrontar
la noche sin su presencia.
Finalmente te vas a la cama y aunque sabes que va a
ser difícil conciliar el sueño, al menos crees que podrás descansar algo.
Te levantas sabiendo que la situación no habrá cambiado,
pero lo vuelves a buscar; la angustia va en aumento.
Por la tarde llega tu hijo y te dice que no pasa nada,
que él te va a ayudar. Al rato te dice que ya está de vuelta, miras y ves en un
precioso color azul:
Photoshop CS6 Extended
Le pides que abra una foto del Mar Menor y la abre,
le pides que abra otra de los campos y la abre…¡que alegría!
De nuevo contigo, como tantos años, deseando que nunca más
tengas que sufrir su ausencia.
Joaquín Molina

