EL GOBIERNO DE ATENAS AUTORIZA A VENDER ESTOS PRODUCTOS A UN
PRECIO SENSIBLEMENTE REBAJADO
En plena crisis hay que obligarse a dejar atrás ciertos
remilgos, eso al menos es lo que ha decidido el gobierno de Grecia que acabó
ayer de un plumazo con esos temores que a casi todo el mundo le entra cuando se
enfrenta al dilema de si debe comer o no un alimento caducado, pues mientras
unos dicen que si solo se ha pasado un par de días no pasa nada y otros que si
va a ser dañino para la salud. Hay muchas teorías para todos los gustos y
parece ser que esta diatriba ha llegado a su fin. La discusión ya tiene
respuesta, al menos en el país heleno. Los productos que superan la fecha de
caducidad no solo están aptos para el consumo en casa, sino que también para la
venta en tiendas y supermercados. Un problema menos a la hora de hacer la
compra.
El Ejecutivo de Atenas tuvo ayer la ocurrencia de reactivar
una vieja reglamentación que autoriza a los comercios de alimentación a vender
alimentos caducados. Es una reglamentación que existe desde hace muchos años y
que se permite también en el resto de Europa. No entiendo por qué está causando
tanto ruido, intentó justificar ayer a las agencias de prensa Yorgos Moraitakis,
asesor del Ministerio de Desarrollo, Competencia y Marina Mercante. En España,
al menos y de momento, esta práctica continua
siendo ilegal.
No obstante los políticos griegos han tomado precauciones
para evitar problemas. Pero creamos que se han parado a pensar en la salud de
los consumidores y en posibles intoxicaciones masivas. Lo suyo solo es la
economía. Los números. Esos productos en la cuerda floja solo se podrán vender
a un precio más bajo que el resto. Así que a partir de ahora en los supermercados
del país se podrá ir de rebajas, en definitiva: saldos para llenar la nevera. No
obstante quedarán fuera de la normativa la carne y los lácteos y no todo será
barra libre. El 'consumir preferentemente
antes de...' se mantendrá, con un poco de manga ancha. Los alimentos con la
fecha de caducidad indicada por el día y el mes, podrán seguir vigentes una
semana más; si viene escrita con mes y año, el indulto será de un mes, y en el
caso de que solo se indique el año, la prórroga durará todo un trimestre. Lo
único no estipulado es en qué cuantía se rebajarán esos productos caducados que
quedará al arbitrio de cada comerciante.
La noticia no pasaría de ser un simple chascarrillo si no
fuera porque Grecia se ha convertido en los últimos años en el banco de pruebas
de todas las medidas que, tarde o temprano, llegarán al resto de países que
llevan al cobrador del frac pegados a la espalda. La cuestión es que el
Gobierno heleno no ha sabido justificar muy bien el porqué de esta decisión aunque
las asociaciones de consumidores estiman que es un intento a la desesperada de
intentar detener el IPC y dan por hecho que la mayoría de sus ciudadanos, cada
vez más ahogados por la crisis, optarán por los productos baratos. Y es que a
pesar de que el país está patas arriba, la cesta de la compra no ha parado de
subir. En el último año, por ejemplo, el precio del azúcar se ha disparado un
15%; el de los huevos, un 6,8%; y el del café, un 5,9%. Por lo que la medida
divide a los consumidores en dos grupos: los que pueden pagar los alimentos
básicos y los que, por ser pobres, se ven obligados a recurrir a alimentos de
calidad dudosa. Una con secuencia más de esta grave crisis que a todos nos
alcanza.

