Lo pidió hace dos años, aunque no parecía creíble, y ha terminado consiguiéndolo. El polémico empresario José Maria Ruiz-Mateos ingresó en la noche de este miércoles en la prisión madrileña de Soto del Real y, según fuentes jurídicas, lo hizo en principio sentado en una silla de ruedas por sus presuntos problemas de salud. Y el motivo no era precisamente la supuesta macroestafa de los pagarés emitidos por Nueva Rumasa –con los que 13 empresas del grupo ya disuelto captaron 337,3 millones de euros de 4.110 inversores y luego se perdió el rastro del dinero-, un hecho que puso la puntilla a sus manejos irregulares y le llevó a pedir en marzo de 2013 su encarcelamiento “voluntario” para “reivindicar mi inocencia” tras “tanta lucha durante décadas”, aunque también "consciente de mi cansancio por la edad y el desgaste del alma”.
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