viernes, 29 de julio de 2016

La fiesta más importante de La Raya en el siglo XVIII

Contrariamente a lo que se pueda creer, esta fiesta no tenía relación alguna con la Patrona del pueblo, la Virgen de la Encarnación
Recreación histórica. Procesión de S. Antonio
Las fiestas patronales de los pueblos, en su inmensa mayoría, tienen un origen religioso, aunque hoy predominen los festejos cívicos. En el siglo XVIII, que es quizá una de las épocas que mejor documentadas tiene el Centro de Estudios Rayeros-Archivo Histórico, las fiestas principales que hacían los rayeros no eran en honor a su patrona, la Virgen de la Encarnación, cuyo templo parroquial estaba bajo su advocación desde los primeros tiempos de la fundación del lugar, sino que se ralizaban a San Antonio de Padua cuya Cofradía fue muy activa desde su fundación (probablemente en 1743) hasta su desaparición a finales de ese siglo. Esta Hermandad organizaba unas fiestas que, esencialmente, eran similares a las que hoy organiza La Raya en el mes de agosto.

Se hacía un novenario, un día grande de fiesta con solemne misa, procesión del Santo por las calles del pueblo y disparo de pólvora y morteretes y también música de dulzainas para amenizar algunos de aquellos bailes de época, en la Plaza. No había la riqueza de festejos cívicos que tenemos ahora, dado el grado de religiosidad y las costumbres sociales de la época, pero esencialmente tenían el mismo esquema que las actuales. La Hermandad de San Antonio tuvo sus altibajos en los más de 50 años de existencia y hubo algunos períodos difíciles en que no se celebraron, siendo reorganizada en el último cuarto de siglo. Pero el 2 de junio de 1798 llegó a La Raya la actual imagen de La Encarnación y a partir de ese año la Hermandad declinó ya de manera irreversible y las fiestas comenzaron a celebrarse en honor a la Virgen entre 1799 y 1800, quedando ya como las más importantes del pueblo para los tiempos venideros.
(Redacción)