Desde que la FAO
abriera la caja de Pandora
nutricional a base de insectos, hay quienes ya comienzan a diseñar recetas
culinarias con ellos ¿Se atreven…?
Escarabajos, gusanos de seda, hormigas, larvas de picudo
rojo, abejas, moscas, avispas y saltamontes y algunas especies más empiezan a
ser considerados como materias primas por algunos “chef” que en su imaginación
comienzan a “diseñar” ya algunos de los principales ‘manjares’ que estarían
disponibles en restaurantes especiales de la Región, por supuesto si el consumo de insectos estuviera ya
regulado en nuestro país; sin embargo quienes estuvieran dispuestos a degustar estas
nuevas “delicatessen” tendrían que esperar para consumir el nuevo tipo de cocina
que ahora aconseja la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura (FAO) en su último informe, puesto que existe una ausencia de
legislación que impide controles sanitarios sobre estos animales, por lo que
comer bichos sería perjudicial para la salud (una vez superada la natural
repugnancia) por el actual uso de pesticidas que los hacen tóxicos.
Sin embargo, en una hipotética regulación quienes la
defienden esta cocina aseguran que son un auténtico manjar a la par que
nutritivos. «En este asunto somos nosotros, los occidentales, los extraños. Dos
mil millones de personas la consumen en el mundo y tanta gente no puede estar
equivocada», asegura el doctor Juan Antonio Delgado, profesor titular del
departamento de Zoología de la Universidad de Murcia.
A pesar del horror que para muchos a ha supuesto esta última
recomendación de la FAO, el fondo de la cuestión es el aprovechamiento de un
recurso que brinda la naturaleza y que se encuentra aún por explotar y cuyo
paso inmediato sería la cría de insecto como pienso para los animales algo que
aliviaría la sobreexplotación de los mares y océanos. «La barrera cultural que tenemos en occidente
nos impide ver que estamos ante un recurso que ofrece numerosas oportunidades,
tantas como insectos hay en el planeta. La inclusión de los insectos como en
forma de pienso para el ganado aliviaría la explotación que sufren los mares y
océanos por la pesca masiva de pescado para elaborar ese alimento. Este es un
beneficio neto», indica Delgado.
América Central y del Sur, África, Asia y Australia son los
lugres del planeta donde más insectos se consumen y los más cocinados son:
escarabajos, orugas, abejas, avispas y hormigas, y saltamontes, langostas y
grillos. Muchos de ellos son ricos en proteínas y grasas buenas y tienen un
elevado contenido en calcio, hierro y zinc.
«Una sola larva del picudo rojo proporcionaría la cantidad
diaria recomendad para un niño de entre 1 y 2 años. Este insecto y sus
parientes son de los más nutritivos que existen. Su aportación de proteínas, y
sobre todo de vitaminas A y E, se podría comparar a la de la leche y las
legumbres», señala el entomólogo de la UMU. Y una vez aceptados los insectos
¿porqué despreciar gatos, perros, ratas, culebras, lombrices, murciélagos y
demás fauna…? Total, ya abierta la puerta…
(Redacción y Agencias)

