domingo, 14 de julio de 2013

Corredor verde entre Murcia y la Contraparada

El objetivo es mejorar el tramo de río Segura más próximo a la capital, incluyendo actuaciones sobre la fauna y la flora, así como encaminadas al uso del público.

El proyecto que arrancará en septiembre de la mano del Ayuntamiento y la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE) aspira a poner en valor el cauce periurbano del Segura para acercar su riqueza silvestre a los ciudadanos. El motor de esa recuperación ambiental será el complejo hidráulico de La Contraparada, acondicionado ya como una gran área recreativa y que albergará un centro de estudios sobre la biodiversidad y para promover la educación ambiental.

La iniciativa se divide en cuatro bloques con una veintena de actuaciones. Prevé la creación de un corredor verde entre la Contraparada y Murcia, que se prevé beneficie a pedanías como Javaí Nuevo, Javalí Viejo, Puebla de Soto, La Ñora, Rincón de Beniscornia, La Raya de Santiago o Rincón de Seca.

El primer paso consistirá en rescatar la vegetación típica de ribera, casi desaparecida del paisaje en las inmediaciones de la capital. Para ello, los viveros municipales de la finca del Mayayo volverán a ponerse en marcha, tras un parón de más de un lustro, con el fin de cultivar las plantas y árboles que servirán para resucitar el ecosistema fluvial. Álamos, olmos, almeces y sauces repoblarán las márgenes del Segura. También se plantarán especies de flora amenazadas y singulares, como el saúco, el fresno y el lirio amarillo. A su vez, se procederá a la retirada de la vegetación invasora, especialmente los cañizos. En este punto se tendrá la colaboración de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), que está a la espera de recibir financiación europea para aprovechar ese material vegetal como biomasa.

El corredor verde será la primera actuación. La plantación del bosque de ribera se iniciará a través de islas o 'manchas' de vegetación empezando en La Contraparada y siguiendo en dirección a la ciudad. No hay un plazo fijado para estos trabajos. Antes, los voluntarios de ANSE realizarán un inventario sobre el estado de conservación del paisaje.

La repoblación con la flora original se acompañará de una recuperación de la fauna autóctona. El objetivo es que la nutria se anime a seguir con su avance aguas abajo y acabe por asentarse definitivamente en el cauce más próximo a la ciudad. Al mismo tiempo, la idea es ir retirando especies exóticas de patos y tortugas, para dejar espacio a la fauna autóctona, como el galápago leproso. Esos 'invasores' serán capturados y trasladados a parques públicos. También se hará un seguimiento de las aves, peces y cangrejos de río que proliferan en este entorno natural con el fin de elaborar un censo.

El cuarto bloque de medidas se centra en implicar a la sociedad en la conservación del corredor fluvial, acercando a los ciudadanos a este gran parque mediante actividades lúdicas y de voluntariado. Se ha pensado en diseñar un itinerario autoguiado con los principales puntos de interés históricos y ambientales. El nuevo centro de conservación será también la sede de los voluntarios ambientales del Ayuntamiento.

La pregunta que asalta a la mente es si estas actuaciones pueden hacerse realidad en convivencia con los usuarios de la zona. Recordamos que la realización del alumbrado del carril-bici que discurre paralelo al río en esos mismos doce kilómetros fue acompañado del destrozo de registros y robo de cobre, privando a los usuarios de su disfrute. Esperemos que los actos vandálicos no enturbien estas iniciativas encaminadas a mejorar este eje de vida que es el río y su entorno.

(REDACCIÓN y LAVERDAD)