Dos gemelas tardan 25 años en conocer a otras tres hermanas al
descubrir una agencia de detectives privados que sus padres habían tenido tres
hijas más
En España, con independencia de épocas o regímenes
políticos, siempre ha habido un oculto comercio de niños y adopciones
irregulares, cuando no una descarada venta de infantes al mejor postor o, lo
que es peor, el robo de bebés, previo engaño a las madres biológicas de que sus
retoños habían nacido muertos. Muchas monjitas y muchos médicos fueron
cómplices descarados de estas acciones criminales sin que este delito, que por
lo general se descubre pasados los años,
haya llevado a ninguno de ellos a la cárcel. Por lo visto el daño moral infringido
a unos padres que nunca pudieron conocer al hijo que engendraron, no es motivo
suficiente para nuestra ínclita Justicia. Los casos han salido a la luz gracias
a los medios de comunicación, aunque siempre se ha sabido “sotto voce” quién
era hijo legítimo y quien no, especialmente en las pequeñas comunidades de
vecinos. Pero siempre ha habido también un
silencio casi sepulcral quizá porque se consideró un tema tabú o porque los
protagonistas eran personajes relevantes
o de cierta alcurnia y no convenía
destapar los trapos sucios ni las cloacas de ciertas familias de tal o cual
apellido ilustre.
Nuevamente ha vuelto a la palestra el caso de dos mellizas que
fueron dadas en adopción. ¿Las verdaderas razones? Casi nunca se conocerán a
ciencia cierta pero es fácil adivinar: familias numerosas con demasiada prole y
escasos recursos, parejas adineradas que no podían tenerlos, aunque les sobraba
el dinero, amiguismo, concomitancia criminal con médicos o religiosas… Ha
habido de todo. En el caso que nos ocupa y que los medios de comunicación
reseñan estos días, estas dos chicas
gemelas, que siempre sospecharon su condición de hijas adoptadas, y a través de una agencia de detectives
privados han logrado encontrar a tres hermanas más, todas hijas de los mismos
padres biológicos, aunque…¡25 años después! Los casos que se ignoran aún son el
iceberg sumergido puesto que los escándalos que han venido salpicando al país años atrás, solo es la punta de lo que
parece ser un lucrativo negocio, donde el poder del dinero, las influencias, el
amiguismo e incluso la decisión de asignar otros parentescos más idóneos por
razones puramente ético-religiosas e ideológicas, jugaron un papel definitivo
en este turbio negocio al que no es ajeno ni la casta política, ni los médicos
de ciertos hospitales ni la católica Iglesia por medio de sus conventos.
Hoy se podrá argumentar que con esta crisis no existen
asignaciones presupuestarias suficientes para emprender ninguna iniciativa cuyo
fin sea poner orden al desconcierto en este asunto tan sensible, pero a nivel
estatal y por la propia Administración debería crearse un Organismo de niños
desaparecidos y fraudulentamente entregados en adopción, indagando hasta el
último rincón de Hospitales, Casas de Misericordia, Hospicios, Orfanatos, casas
de Acogida y entes afines. Una investigación profunda hecha por especialistas nos descubriría ese lado
oscuro y tenebroso de esta asignatura pendiente que tiene España como nación
respecto a muchos de sus ciudadanos. La pregunta, no obstante, es si sería
soportable el tufo a podredumbre que emanaría de sus resultados. Y esto, ya es otro cantar…
M.J.S.

