viernes, 26 de julio de 2013

Editorial: ¿Podría haberse evitado esta catástrofe?



Es una respuesta difícil; Probablemente sí, o quizá no, aunque sus efectos se podrían haber minimizado hasta unos niveles mucho menos mortales, si consideramos la opinión de los expertos en temas de seguridad ferroviaria, quienes aseguran que con una mejora en los sistemas de seguridad este accidente no hubiera tenido probablemente tan funestas consecuencias.


¿Por qué se produjo el accidente? A esta primera pregunta tendrá que dar respuesta la investigación judicial y la propia de RENFE, investigación que está abierta en estos momentos. A la cuestión de si se pudo haber evitado es mucho más difícil porque en principio tendríamos que considerar porqué el convoy entró en la curva A Grandeira  a una velocidad tan excesiva (probablemente 190 kilómetros por hora o más) cuando la limitación para ese tramo se había establecido en 80. Seguimos insistiendo en el hecho de que si a pesar de que el maquinista llegara lanzado hasta ese punto (en el kilómetro 85 de la línea Ourense-Santiago) un dispositivo de seguridad más adecuado podría haber minimizado los terribles efectos a juicio de unos expertos que, al parecer, mantienen su anonimato y se manifiestan con mucha cautela (algunos han trabajado para Adif o RENFE) Sin embargo suelen coincidir en determinadas carencias del propio sistema ERTMS. Este es un sistema de control del tren que permite que se aminore la velocidad y se adapte a lo que dispone cada tramo, o que incluso se dispare el frenado. Ocurre todo ello cuando se detecta un problema, como un tren que está cerca de otro, o cuando (como en el caso del reciente accidente de Santiago) se supera la velocidad marcada en un determinado punto. Ese sistema de seguridad está operativo en todas las líneas de alta velocidad en España, salvo en la gallega y en la Madrid-Sevilla, que es la más antigua, según dicen los expertos.

En el tendido Ourense-Santiago ese ERTMS existe, pero solo funciona para los trenes Avant, de media distancia, y no para los Alvia 730, como sostienen  algunas fuentes. Otras dicen que sí está activado, pero justo hasta un kilómetro antes del lugar donde se produjo el accidente. En cualquier caso, no opera en Agrois. El equipamiento de seguridad que sí está activo en el Alvia que circula por Galicia es otro, el ASFA. Se trata de un sistema que no provoca el frenado automático, sino que da una alerta al conductor (solo frena con una señal en rojo o un obstáculo). Según el ADIF, Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, este operativo, el ASFA, es suficiente para la zona en la que se produjo el siniestro, al estar cerca de una entrada urbana. ¿Cabe hablar entonces de un fallo humano, de un fallo del sistema o de ambos a la vez? La investigación en marcha deberá determinar las causas ( o en este caso la conjunción de causas adversas) que ha motivado uno de los peores accidentes ferroviarios de los últimos 40 años, con un terrible saldo de 78 muertos, cifra oficial dada por la policía científica, y decenas de heridos, de ellos algunos de suma gravedad, que ojalá puedan superar. El tren es uno de los sistemas de transporte más eficaces y seguros. No hagamos que el ciudadano medio pierda en él su confianza. Y haga la Administración todos los esfuerzos que sea menester para aumentar los niveles de seguridad hasta alcanzar la máxima cota. De ello depende la vida de las personas y la viabilidad del propio medio de transporte colectivo.

El director