Las organizaciones de consumidores, por su parte, temen que el recibo
de la luz siga subiendo y estima que en los próximos días habrá un alza del 3,2%
como mínimo
El Gobierno ha aprobado hoy un
anteproyecto de una nueva ley del sector eléctrico que dará la "solución
definitiva" para atajar el problema del déficit tarifario sin cargarlo de
forma exclusiva a los consumidores, según ha señalado la vicepresidenta del
Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. En la rueda de prensa posterior al
Consejo de Ministros, Sáenz de Santamaría ha destacado que la reforma del
sector eléctrico es una de las más importantes del programa nacional y que
garantizará la fortaleza y la sostenibilidad financiera del sistema "sin
que sean los consumidores los que lo tengan que cargar en exclusividad". Junto
al anteproyecto de ley, el Consejo de hoy ha aprobado un real de decreto de
medidas urgentes para acabar con este desfase del sector eléctrico, generado al
ser los ingresos del sistema insuficientes para cubrir los costes, y que supera
los 26.000 millones.
Por su parte el ministro de
Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, ha anunciado que los peajes
eléctricos, que cubren la parte regulada de la tarifa eléctrica, subirán un
6,5%, lo que implicará un encarecimiento del 3,2% en el recibo final de la luz
en los próximos días. Esta medida se inscribe en la reforma energética aprobada
este viernes por el Gobierno, que parte de un escenario en el que la
alternativa era "la quiebra del sistema" o subir la luz un 40%, y en
la que el Gobierno "no se casa con nadie", indicó el ministro en la
rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.
La reforma permitirá recortar en
4.500 millones el desequilibrio estructural del sistema eléctrico y repartirá
su carga sobre consumidores, Presupuestos Generales del Estado (PGE) y empresas
del sector.
De los 4.500 millones, los
consumidores asumirán 900 millones de euros, mientras que otros 900 irán con
cargo a los Presupuestos Generales del Estado (PGE) y los 2.700 millones
restantes procederán de los recortes de costes del sistema, imputables a las
empresas. Como parte de la reforma, habrá un recibo de la luz "más
claro" para que "todos puedan entender la factura", al tiempo
que la actual Tarifa de Último Recurso (TUR) pasará a llamarse Precio
Voluntario al Pequeño Consumidor. "No cambia de concepto", aseguró
Soria, pero sí permitirá la entrada de nuevos comercializadores. La tarifa
seguirá acogiendo a consumidores con menos de 10 kilovatios (kW) de potencia,
mientras que la revisión de costes incluirá un mecanismo de revisión de peajes
en los que los aumentos de costes provoquen incrementos "automáticos"
en la parte de los ingresos.
(Resumen de Agencias)

