Mató y cremó a sus dos hijos en una finca familiar y al establecer el
Jurado su culpabilidad se enfrenta a 40 años de cárcel
El jurado ha declarado culpable a
José Bretón de un doble delito de asesinato con alevosía por la muerte de sus
dos hijos, Ruth, de 6 años, y José, de 2 años. El veredicto ha sido leído
pasadas las 13 horas en la Audiencia provincial de Córdoba y la exmujer de
Bretón, Ruth Ortiz, ha estado presente en la lectura. Durante la lectura del
veredicto, ha llamado la atención la impasibilidad del acusado. José Bretón,
con gesto muy serio pero aparentemente sereno, escucha las palabras que
esconden la clave de su futuro sin mover un solo músculo del cuerpo. No mueve
los brazos, ni la boca, ni gesticula e incluso apenas pestañea. Una vez dado a
conocer la culpabilidad del acusado, ahora deberá ser el juez quien a partir de
ese veredicto emita la sentencia para Bretón, algo que podría producirse antes
de finales de mes. Fiscalía y acusación particular han solicitado una condena
de 40 años de cárcel, mientras que la defensa había solicitado la absolución.
La resolución del jurado se
produce después de tres días de deliberación, en los que las siete mujeres y
dos hombres que componen este jurado popular han tenido que responder a una
veintena de preguntas sobre otros tantos hechos justiciables destinados a
dilucidar el móvil del asesinato y el modo en que se produjo la muerte de los
pequeños. El jurado ha necesitado tener un consenso de siete votos en aquellas
cuestiones desfavorables para el acusado, mientras que en las cuestiones
favorables solo son necesarios cinco votos. Las acusaciones sostienen que en el juicio que
se ha prolongado durante tres semanas ha quedado probado “sin lugar a dudas”
que Bretón asesinó a sus hijos en venganza contra su mujer por haberle
abandonado. Para ello, hizo acopio de grandes cantidades de combustible y leña
y, aunque no ha quedado claro si les suministró tranquilizantes para
adormecerles o causarles la muerte, arrojó los cuerpos de los pequeños a una
hoguera en la finca de Las Quemadillas donde quedaron completamente
incinerados.
Precisamente un error en la
identificación de estos restos por parte de la perito de la Policía Científica,
que afirmó que los huesos eran de animales, provocó que el caso se mantuviera
abierto durante más de un año. No fue hasta que el antropólogo forense
Francisco Exteberría analizó los restos óseos cuando se confirmó que eran de
dos menores, aunque el mal estado de esos huesos ha imposibilitado realizar
pruebas de ADN para confirmar su identificación.
(Fuente: La Verdad y Agencias)

