Muchas delincuentes
ofrecen servicios sexuales a ancianos para después drogarlos y robarles
impunemente
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| (Imagen: La Opìnión) |
El procedimiento es relativamente sencillo: abordan a un
anciano en un bar o en un parque, entablan una aparentemente simpática
conversación con él, se percatan de su situación, si es viudo o vive solo,
y entonces le ofrecen sexo para paliar su soledad. Muchos de ellos caen
en la trampa e invitan a las desconocidas amantes a su casa. Allí es donde
estas delincuentes suelen poner en práctica todas sus argucias, bien estudiadas
y aprendidas. Piden al anciano que les invite a una copa y que ambos beban para
celebrar el encuentro. Toman la copa y
mientras la víctima se dirige al dormitorio, ellas excusan ir al aseo. El
primer paso ya está dado. Cuando vuelven a la habitación el anciano, que ha
bebido un potente somnífero, está rendido de sueño, momento que aprovechan para
desvalijar la vivienda y llevarse dinero, joyas y codo cuanto haya de valor. Cuando
el hombre despierta se percata del asunto y lo peor de todo es que, por
vergüenza, casi nunca suelen denunciar.
Así ha ocurrido recientemente en Cartagena donde la Policía Nacional ha detenido en a
una mujer acusada de robar a un anciano de 80 años al que previamente le
ofreció mantener relaciones sexuales y le administró un sedante para dormirlo,
una técnica de robo conocida como 'el beso del sueño'. Esta modalidad delictiva
desgraciadamente va en auge sin que se pueda hacer nada por evitarlo, salvo
prevenir a todos los mayores del riesgo que conlleva establecer este tipo de
relaciones con estas delincuentes que solo pretenden robar y, a veces, incluso
lograr que el anciano vacíe su cartilla de ahorros.
(Redacción)


