Este año se conmemoran el 30 aniversario de estas comparsas festivas
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| (Imagen: Vicente Vicens) |
Llegó su gran noche y las
aciagas previsiones que durante toda la semana les tenían mirando al cielo no
se cumplieron. El tiempo se puso de parte de los festeros, que protagonizaron
casi cuatro horas de desfile en el año en el que celebran su treinta aniversario.
Escuadras elegantes representaron la época de riqueza y esplendor de la mítica
Mursiya, en la que los cristianos luchaban por el poder frente a unos moros
acomodados en una tierra que les daba todo lo que necesitaban. Desde la Alameda
de Colón partió, a las 21 horas, la cabecera del desfile. Un grupo de
patinadoras precedía a un gran escudo que conmemoraba el treinta aniversario de
fiestas de Moros y Cristianos en la ciudad. Tras él, ondeaban las banderas de
la Federación, la ciudad, la Región, España y Europa. Entró entonces en escena
la Abanderada Infantil. Tania Ruano se lució, saludando a los asistentes sobre
una carroza a modo de castillo medieval y con un vestido azul con brocados en
oro. Le seguían de cerca un grupo de bufones procedentes de las fiestas
Berberiscas de Los Alcázares que, divertidos, mareaban una gran pelota de un
lado a otro.
Cayetana Martínez, Abanderada
de la Federación, desfiló con un espectacular traje dorado y negro sobre una
carroza a modo de jaima. Tras ella, un nutrido grupo de moros, cristianos y
judíos de Lorca lucieron vistosas vestimentas. La Federación quiso homenajear a
las abanderadas que durante tres décadas han protagonizado las fiestas,
rindiendo así pleitesía a las niñas y chicas que representaron los Moros y Cristianos
en sus fiestas. El boato de la Federación lo cerró un espectacular ballet, el
de Ana Botella, procedente de Alcoy, un referente en esta temática. Un nutrido
grupo de bailarinas vestidas de dorado y plateado hicieron delicados bailes con
estrellas luminosas. Algunas de ellas iban subidas en una carroza, haciendo
sobre ella posturas imposibles. Comenzó entonces el bando cristiano. Grupos de
guerreros, con mallas y capas ellos, con hermosos vestidos pomposos ellas.
Acompañados por marchas militares y formados en serias escuadras sin perder el
paso ni la fila. Recordaban todos a esa época de grandes viandas e
interminables guerras. Terminaban con la carroza del Infante Alfonso, después
rey Sabio. La mesnada Santa María de la Arrixaca preparó un espectacular boato
para conmemorar el año del reinado. Un ballet de bufones vestidos de verde
portando enormes aros daba paso a las escuadras y un ingente número de festeros
desfilaron orgullosos de acompañar a su rey. Ese que le arrebató la ciudad a
los moros y que fundó la Murcia cristiana. El rey, Germán Lucas, acompañado de
su dama, lucía traje rojo y negro, colores de la mesnada, y desfiló orgulloso y
sonriente en una carroza coronada por un dragón enfurecido.
El festero del año separó
ambos bandos subido en una peana arropada por unas columnas culminadas en
puntas de lanza. Empezó entonces el bando moro. Los trajes imposibles, los
brillos deslumbrantes y las joyas interminables que dan cuenta del poderío que
los musulmanes disfrutaron en la península. Con bailes sensuales, ese vaivén
elegante con el que desfilan los festeros moros. Y las músicas pausadas que les
animan a avanzar, despacio pero sin pausa. Ibn Arabí destacó este año por una
espectacular puesta en escena en la que sacaron cuatro carrozas, una de ellas
con una gran serpiente articulada sobre la cual saludaba majestuoso un moro. Y
cerró el bando, y el desfile, el rey Aben Hud. Joaquín Roses y su favorita,
ataviados con pesados y elegantes trajes, de blanco y azul, partieron sobre una
gran carroza con arcos mozárabes y arropados por palmeras de dátiles morunos. Terminó
así la gran noche de los festeros, para la que se preparan todo el año y sin la
cual esta semana no tendría razón de ser. Pero no acaba su agenda. Hoy, a las
21.30 horas, la plaza del Cardenal Belluga acoge la Embajada de la Fundación de
la Ciudad. Teatro hecho por festeros con una recreación histórica de cómo se
plantaron los pilares de Mursiya.
(M.C. Ramírez. Diario La
Verdad)


