domingo, 6 de octubre de 2013

La pedanía yeclana de Raspay (Murcia) sufrió las consecuencias de una fuerte tormenta de granizo



Tres personas heridas y cuantiosos daños por el inusitado tamaño del pedrisco, entre ellos campos y viñedos

(Imagen: La Verdad.es)
Toda una auténtica pesadilla vivieron los vecinos de la pedanía yeclana de Raspay el pasado viernes, cuando una tormenta descargó pedrisco del tamaño de mandarinas pequeñas durante una media hora que se hizo eterna. Tres heridos de carácter leve provocaron las bolas de hielo en forma de granizo, que cayeron de un negro cielo que empezó a descargar los proyectiles sobre las 16.45 horas del viernes, día en que precisamente la AEMET había activado la alerta amarilla por este tipo de tormentas en el Altiplano. Hubo personas que fueron sorprendidas por este temporal en pleno campo y hubieron de refugiarse donde pudieron, sin embargo se registraron tres heridos, aunque no de gravedad; algunos han tenido que recibir varios puntos de sutura en la cabeza y algunas partes del cuerpo. La furia de este inusitado granizo nunca había sido conocido en la zona.


Muchas viviendas sufrieron serios daños en sus techumbres y tejados; La mayoría de los residentes explicaron que las nubes descargaron de forma «rápida y violenta», destrozando todo lo que se encontraba, principalmente los coches. Cristales rotos, faros reventados y las carrocerías repletas de agujeros eran las secuelas en los vehículos después de la tormenta de hielo. Otros dijeron que el hielo dejó un manto blanco sobre las calles, donde vieron morir un perro de grande dimensiones a causa de las bolas de hielo. Desde primera hora de la mañana de ayer sábado, una brigada de trabajadores del Ayuntamiento de Yecla realizó labores de limpieza en varias calles que habían quedado cubiertas de maleza y de otros materiales que tiró al suelo el hielo caído. También ayudaron a los vecinos en la reposición de tejas y canalones de numerosas casas. El sector más perjudicado ha sido la agricultura. Ahora se está intentado valorar  de los daños, según explican desde distintas fuentes agrarias, pero lo que han visitado está «arrasado» y tanto las vides como los frutos sin recoger de las mismas, totalmente destrozados.

(Resumen de Agencias)