Asociaciones de ciclistas y usuarios exigen mayor control en los
establecimientos y circuitos de venta
Si usted utiliza habitualmente
una bicicleta para moverse por Murcia, probablemente ya habrá oído hablar -o
vivido en primera persona- de la actividad incesante de los amigos de lo ajeno.
Las asociaciones de usuarios denuncian el robo masivo de bicicletas en la
ciudad y reclaman una mayor vigilancia y control de los circuitos de venta.
«Creemos que tiene que haber algún tipo de grupo organizado», recalca Fina
Montoya, presidenta de Murcia en Bici. «Es un número muy alto de bicicletas
sustraídas para que se trate de robos individuales». El portavoz socialista en
el Ayuntamiento de Murcia, Pedro López, decidió la pasada semana acudir al
Consistorio en bicicleta para sumarse a la tendencia de movilidad sostenible,
pero los ladrones se lo han puesto difícil. Según anunció en una red social, su
bicicleta se esfumó el primer día que la colocó en el aparcabicis del Moneo. Un
anécdota que, sin embargo, resulta bastante habitual. «Se están viendo más
robos de bicis», recalca Mariano Vicente, presidente de la Asociación de Amigos
de la Bicicleta de Murcia. «Ahora se usan más para ir a trabajar y se dejan aparcadas
en la calle más tiempo».
Las sustracciones de
bicicletas se están produciendo de muchos y muy diversos modos. Algunos
ladrones optan por sustraerlas de la calle, donde están aparcadas, simplemente
rompiendo el candado. «Sabemos que últimamente han estado robando en la puerta
del Reina Sofía, en el lateral del Moneo, en La Flota...», relata Montoya. Juan
Antonio Sánchez, propietario del taller-tienda Hospital de Bicis, también
escucha a diario noticias de sustracciones de biciclos en la calle y a plena
luz del día. «Mucha gente me cuenta que, incluso, está grabado en vídeo».
Otros cacos, incluso, acceden
a trasteros o garajes de viviendas para llevarse bicicletas. Esta misma semana
han sido asaltadas una docena de buhardillas en la urbanización Joven Futura,
de Espinardo, de las que desaparecieron principalmente bicicletas de alta gama.
Estos vehículos, recalcan
desde las asociaciones de usuarios, acaban siendo vendidos en el mercado negro
o en tiendas de compraventa de artículos de segunda mano. Laura Escudero, por
ejemplo, asegura que, gracias a la intervención policial, recuperó una
bicicleta robada vendida en uno de estos establecimientos. Este tipo de
negocios suelen pasar un registro de los artículos que compran al Cuerpo
Nacional de Policía para que pueda comprobar si alguno de ellos ha sido
denunciado. El control, sin embargo, es complicado.
A las puertas de estas tiendas
se agolpan, a diario, numerosas personas que comercializan con artículos
robados. Un equipo de 'La Verdad' dialogó con algunas de estas personas y
comprobó la facilidad con que se mueve este mercado. «La Policía viene aquí a
menudo para recuperar bicis robadas», explica uno de estos inmigrantes. «Ahora
están buscando una bicicleta de 6.000 euros que le han robado a un famoso en una
finca». El mercado negro está a la orden del día.
Para ponérselo difícil a los
cacos, los expertos lo tienen claro. Nada como un buen candado. Sánchez
recomienda a los ciclistas que utilicen siempre un candado en forma de U,
aunque subraya que éste cuenta con 'handicaps' como el peso, el mayor precio o
que no se puede atar a un árbol. «Hay que gastar en el candado en relación a la
bici», recalca Montoya. Vicente, de la Asociación de Amigos de la Bicicleta,
también aboga por una buena seguridad. «Un candado en forma de U... y el que
sea religioso, que rece».
(Fuente: diario La Verdad.es)

