Hoy volví a pasar por aquel lugar, aquel vetusto y céntrico local, siempre aturdido por sonido de golpes, de carambolas...
Nunca me gustó jugar al billar...recuerdo en mi juventud, aun preadolescente, un viejo billar, donde a veces, empujado por la incansable y agobiante insistencia de mis amigos de entonces, me recluía en aquella sala...
Sabía a alcohol, a pitillos apagados, a humo encendido, a almas perdidas, anónima gente que huía de la rutina, buscando amistad, buenos ratos, malas compañías...
Nunca me gustó, solo seguía a los amigos, que aprovechando mi temprana edad, dirigían mi vida, y me dejaba...
Una sola vez pude celebrar la asistencia a ese lúgubre salón, solo una, encontré un significado, una tarde de invierno...
Solo en aquella ocasión la vi, un solo instante fue, un cruce de miradas, ella en un extremo, yo en otro, todos la agasajaban con frases bonitas, cual preciado trofeo... todos la miraban de reojo, mas todas esas miradas las hice mías...
Ella, era ya una mujer, yo apenas pugnaba por salir del cascaron, su cuerpo ya desafiaba oscuros deseos, el mío, comenzaba a florecer, ansiaba ser un hombre, cuando aun no sabia siquiera su significado...
No quería apartar mi vista, consciente de que me descubría, entre caprichosas volutas de azulado humo, cada instante que precedía a comprobar si me observaba, el corazón latía con inusitada fuerza... parecía pararse, si nuestros ojos coincidían, agitada la respiración...
Creí amarla, aun lo creo en verdad, solo que ese billar ya no existe...
En su lugar hay una gran torre de oficinas, alta, totalmente vestida de espejos, que me habla, suplicando que escuche a mi sensible alma....reconozco que aun hoy, su reflejo me recuerda a ella cuando paso por delante de ese edificio, el más alto de la ciudad, mirando al cielo... suplicando por un amor que simplemente no fue...y un sentimiento casi olvidado de mi juventud, emerge con renovado ímpetu...
Hay ocasiones en que pienso que una mirada furtiva, fortuita, correspondida, buscada, una mirada de esas donde el tiempo se para, donde todo se torna en blanco y negro, dos colores alterados solo por la magia de un misterio, esas ocasiones que la vida nos regala... siento el amor... el que tengo, el que doy, el que ignoran, sin pasado ni futuro... en un precioso instante se dan, promesas incumplidas, reproches, celos, pasión, placeres confiados...todo cabe en fracciones de segundo, todo es adecuado por un instante...
Hoy volví a pasar por delante de lo que en su día fue un billar, recordé que nunca me gusto... hoy, me acorde de ella...
Julio

