El obispo auxiliar de Barcelona, Sebastià Taltavull, ha
asegurado hoy que la iglesia catalana estaría al lado del pueblo catalán si opta
por la independencia de España, o lo que es igual: SE DECANTA CLARAMENTE POR EL
SEPARATISMO.
El citado monseñor afirma sin ambages que la doctrina social
de la iglesia reconoce el derecho de los pueblos a la independencia, lo que no
dice es qué tipo de pueblos, ni en qué condiciones o circunstancias, esta
secesión es moralmente aceptable. ¿Se refiere el citado monseñor a cualquier
zona, provincia o región de un determinado país, sea cual sea su ubicación
territorial? Porque si esto es así
–citando las argumentaciones que ha hecho a Cataluña Radio- ninguna nación de
la Tierra tiene asegurada su integridad física. Así, por ejemplo, La
Alsacia-Lorena, la isla de Córcega o Gibraltar (por citar solo un ejemplo)
podrían convertirse en naciones
soberanas. Y ya puestos en el camino de la disgregación hasta podríamos llegar
a convertir en República independiente a Villatontos
de Abajo. Aunque también el citado monseñor podría abogar por la República
independiente de Tarragona, de Lérida y de Gerona, desmembrando a la propia
Cataluña, puesto que la llamada doctrina social de la Iglesia debe amparar a
todas las unidades territoriales. Y una vez aventurados en el camino del
tijeretazo ¿porqué no aceptar un Sabadell
o un L’Hospitalet lliures?
Debería la Iglesia abstenerse de fomentar ciertas tendencias
que, con independencia o no de supuesta legitimidad, pueden causar gravísimos
quebrantos en un país con muchos años de
Historia común a sus espaldas. Y provocar, además, sangrientos enfrentamientos,
aunque la Iglesia, fiel a su tradición, tiene demasiada tendencia a “pescar en
río revuelto” aunque en este caso el río que pretenden agitar es muy peligroso.
Y no deberían ignorarlo puesto que ya hubo alguna lejana experiencia en España
que culminó con tres años de guerra civil y 40 más de oscuridad. ¿Acaso han
olvidado los monseñores cuando eran literalmente corridos a tiros por los
tejados de Cataluña? ¿O cuándo caían como moscas ante los pelotones de
fusilamiento? ¿O a aquellos que aún deben estar enterrados en alguna olvidada
cuneta?
Los clérigos deben estar en sus iglesias, hablando de la
palabra de Dios, y no entrometiéndose en la palabra de los hombres porque
cuando se entrometen en asuntos terrenales que no les incumben, casi siempre la
lían. ¿O es que monseñor Taltavull pretende obtener la misma parcela de poder que
los Ayatolah de Irán? ¿Ansía una neo-teocrática nación, con el Monasterio de
Monserrat como epicentro del futuro gobierno catalán? ¿Ha visto suculentas
oportunidades económicas en la aventura secesionista? Por ahí deben andar los
tiros, seguramente, puesto que la católica Iglesia se ha convertido en una GRAN
SUCURSAL del capitalismo financiero, con sus amplias y mal disimuladas cuotas
de PODER. Pero si estos señores clérigos
quieren empezar por lo que ellos consideran legítimo, lo correcto sería aconsejar
al Papa actual que primero intentase recuperar todos los territorios de los
llamados Estados Pontificios, en
detrimento de la nación italiana. Y a ver qué pasa si se atreven a emular a
Julio II, aquel Pontífice que luchaba con la espada en una mano mientras con la
otra impartía bendiciones urbis et orbis.
La época de los dislates ha comenzado y también la de estos
oportunistas de sotana o cleryman que
se apuntan a cualquier aventura si les ha de ser rentable. Lleve mucho cuidado
monseñor Sebastiá Taltavull porque hay millones de españoles que prefieren una España roja, antes que una España rota.
Y están dispuestos a todo.
M.J.S.

