jueves, 30 de mayo de 2013

La familia de la pareja holandesa asesinada espera repatriar pronto sus restos mortales



Emotivo recuerdo floral y poético en el lugar donde Ingrid y Lodewijk fueron encontrados muertos y sepultados

(Imagen: J.F. Moreno-EFE)
Poco pueden hacer ya los familiares de la jugadora de voleibol, Ingrid, y de su compañero, Lodewijk, sino recordarles con ese cariño que se dispensa a los seres queridos y más aún cuando estos han sido brutalmente asesinados. Quizá por eso, en el mismo lugar de Alquerías, en ese huerto que fue por poco tiempo su primera tumba, han colocado un ramillete de adelfas, una pequeña nota manuscrita a modo de recordatorio y un poema en holandés que, traducido, dice así: “…Cuando tu vida era hermosa, cuando miras hacia atrás a una existencia rica, cuando ha llegado el momento de irte de aquí, cuando tu última sonrisa aún me calienta, entonces sabrás que tú en el amor serás abrazada…”
 
Versos y palabras capaz de emocionar a cualquier ser humano, menos a esas bestias asesinas y a los inductores del crimen que en estos momentos se encuentran detenidos en la cárcel y preparando, al calor de todas las argucias legales que les brinda el sistema, la mejor defensa para intentar minimizar tan horrible y deleznable masacre y salir lo más airosos posible, porque en España –tal y como ya sabemos- segar una vida humana está potencialmente menos castigado que conducir con unas copas de más, para vergüenza e ignominia de un sistema viciado que prima el garantismo hacia los verdugos y lo sitúa por encima del derecho de las víctimas. Los familiares de esta pareja holandesa esperan desde su país noticias de la policía y de la embajada para repatriar los cadáveres, aunque algunos allegados se encuentran en Murcia y mantienen contacto diario con los investigadores.

(Redacción)