Emotivo recuerdo
floral y poético en el lugar donde Ingrid y Lodewijk fueron encontrados muertos
y sepultados
| (Imagen: J.F. Moreno-EFE) |
Poco pueden hacer ya los familiares de la jugadora de voleibol,
Ingrid, y de su compañero, Lodewijk, sino recordarles con ese cariño que se
dispensa a los seres queridos y más aún cuando estos han sido brutalmente
asesinados. Quizá por eso, en el mismo lugar de Alquerías, en ese huerto que
fue por poco tiempo su primera tumba, han colocado un ramillete de adelfas, una
pequeña nota manuscrita a modo de recordatorio y un poema en holandés que,
traducido, dice así: “…Cuando tu vida era
hermosa, cuando miras hacia atrás a una existencia rica, cuando ha llegado el
momento de irte de aquí, cuando tu última sonrisa aún me calienta, entonces
sabrás que tú en el amor serás abrazada…”
Versos y palabras capaz de emocionar a cualquier ser humano,
menos a esas bestias asesinas y a los inductores del crimen que en estos momentos
se encuentran detenidos en la cárcel y preparando, al calor de todas las
argucias legales que les brinda el sistema, la mejor defensa para intentar
minimizar tan horrible y deleznable masacre y salir lo más airosos posible,
porque en España –tal y como ya sabemos- segar una vida humana está
potencialmente menos castigado que conducir con unas copas de más, para
vergüenza e ignominia de un sistema viciado que prima el garantismo hacia los
verdugos y lo sitúa por encima del derecho de las víctimas. Los familiares de
esta pareja holandesa esperan desde su país noticias de la policía y de la
embajada para repatriar los cadáveres, aunque algunos allegados se encuentran
en Murcia y mantienen contacto diario con los investigadores.
(Redacción)

