jueves, 30 de mayo de 2013

La OCDE prevé que la tasa de paro española se sitúe por encima del 28% en 2014



Advierte al gobierno de Rajoy que su prioridad deber ser el crecimiento porque España está bajo una gran recesión

Si la OCDE era hasta hace poco moderadamente optimista en sus previsiones de crecimiento para España, ahora sus perspectivas no son tan halagüeñas, aunque no descubre nada nuevo este pesimismo con respecto al futuro de nuestra economía, pese a que los importantes esfuerzos de consolidación fiscal hayan logrado moderar ligeramente el déficit, aún por debajo de lo previsto ya que finalizó 2012 con un casi  menos  7% sobre el PIB (que se eleva al -10% si se computan las ayudas al sector financiero) y tampoco se espera un descenso espectacular ( un -6% en 2013 y un -6,4 en 2014). Para esta organización la economía española continua estando en las garras de una recesión prolongada, dado que al esfuerzo fiscal se unen el elevado endeudamiento del sector privado y la falta de crédito.

La consecuencia de todo ello, señalan sus economistas, es que la demanda doméstica sigue sin levantar cabeza. Es más, ni está  ni se la espera ya que la OCDE prevé que caiga un -4,2% este año y el descenso llegará al -1,7% el próximo ejercicio, de modo que uno de los pocos dinamizadores de la actividad volverá a ser el sector exterior: las ventas a otros países crecerán un 2,6% en 2013 y otro 2% en 2014. Pese a todo el aspecto  más preocupante de sus previsiones es que la tasa de paro repuntará hasta alcanzar un nuevo máximo histórico el año que viene, con el 28% -solo superado entre las economías desarrolladas por el 28,3% de Grecia-, tras cerrar el presente en el 27,3%.

 La última Encuesta de Población Activa (EPA), sin embargo, reflejaba ya un nivel del 27,1% al cierre del primer trimestre. Por ello, el economista jefe adjunto de la OCDE, Jorgen Elmeskov, insistió en las recetas de más cambios en el mercado laboral, tanto en la línea de reducir al mínimo la variedad de contratos como en la de modificar los criterios que se usan para fijar los salarios, dando mayor peso a las circunstancias particulares de cada empresa. Limitar la extensión de la cobertura de los convenios colectivos fue otra de sus sugerencias para mejorar los resultados del mercado laboral español aunque advirtió claramente de que ello no evitaría en modo alguno que la tasa de paro llegue a ese récord del 28% dado que sus efectos positivos “solo se verían en el largo plazo”.

Por su parte, la ministra de Empleo, Fátima Báñez, no concedió especial valor a las cifras de la OCDE, al mostrarse “convencida” de que “sumando esfuerzos (administraciones y empresas) y luchando todos contra el desempleo” se conseguirá “vencer las previsiones”, al tiempo que insistió en la tesis gubernamental de que 2013 será “el último año de la crisis” para empezar luego a “crecer en 2014”. También la OCDE contempla que la economía española crezca el año que viene, pero apenas un 0,4% desde el desplome del 1,7% que sufrirá este ejercicio, un avance que es a todas luces insuficiente para hablar de recuperación. Por eso, los responsables de la organización advirtieron al Gobierno de Mariano Rajoy de que su “prioridad política número uno” debe ser impulsar el crecimiento, para que no se quede solo en un avance “pobre” como prevén para 2014 –e incluso los años siguientes- casi todos los organismos e institutos, tanto nacionales como internacionales.

Para tal fin le pueden servir de punto de partida, apuntan desde la organización, tanto el crecimiento de sus socios comerciales –la actividad de la ‘zona euro’ pasaría de contraerse un 0,6% en 2013 a expandirse un 1,1% en 2014, conforme a esos cálculos- como las mejoras en los costes de competitividad e incluso el efecto positivo que la bajada de tipos de interés debería tener sobre las condiciones financieras. Claro que tampoco descartan los economistas de la OCDE que la contracción de la economía española resulte al final “más persistente” debido, de un lado, al “aún elevado riesgo de contagio” de posibles acontecimientos adversos en Europa y, de otro, al alto endeudamiento de hogares y empresas. Un panorama claramente desolador.

(La Verdad y Agencias)