lunes, 21 de marzo de 2016

La Semana Santa rayera en el siglo XVI

Tenemos perfectamente documentada la procesión de Jueves Santo en el año 1593

Boceto interpretativo de aquellas procesiones (M.J.S.)
No cabe duda que a partir del año 1550-1552, fecha en que ya suponemos abierta al culto la iglesia parroquial de la primitiva Raya de Santiago, comenzó a celebrarse la Semana Santa en el pueblo, si bien resumida a una sola procesión o Vía Crucis el Jueves Santo. La documentación que poseemos en archivo es relativa al año 1593 y está firmada por el entonces párroco don Pedro Marco, que estuvo al frente de la parroquia hasta el año 1609. En el documento citado, relativo al repartimiento del pueblo para “pagar los encabeçamyentos y serviçios a Su majestad del rey nuestro Señor y otros gastos ordinarios…” podemos comprobar que se asignan, en total, 350 reales de vellón que se destinan a: limosna a un predicador de la Cuaresma, ayuda a la procesión del Jueves Santo y para las fiestas del Santísimo Sacramento. En ese año de 1593, según consta en un escrito anexo de “Remate de Avastos” (sic) que firma el diputado del lugar Miguel Peñalver, tiene el pueblo 67 vezinos entre habitantes, como naturales, aunque ignoramos si en este censo de población se incluye solo a los adultos o a la población total, incluidos los menores.



 Pero volviendo a la Semana Santa y a la única procesión que citan los escritos, ésta se celebraría sacando a la calle un solo paso, el de Cristo Crucificado, que recorrería las siguientes calles del pueblo: calle del Calvario (actual Amargura) la llamada popularmente calle de los Moros (actual Salzillo) calle del Horno, calle Grande (actual calle Mayor Rodrigo de Puxmarín) y Plaza de la Iglesia, con un responso que se rezaría en memoria de todos los difuntos en el antiguo cementerio que estaba anexo a la iglesia (el solar que hoy ocupa la actual Plaza de la Purísima) En aquellos años la calle de la Palmera no existía como tal calle, propiamente dicha, puesto que la acera de poniente (las manzanas de viviendas que lindan con el Malecón II) eran huertos con alguna barraca diseminada. Se la conocía como calle de la Morera o Barranquillo (por una pequeña depresión en el terreno) y con toda seguridad el itinerario procesional evitaba pasar por esa parte del pueblo. Y así debió ser la celebración de esta Semana Santa primitiva. Sería a partir del año 1713 con la llegada de las imágenes de Jesús Nazareno y La Soledad ( o Dolorosa) cuando los desfiles procesionales comenzaron a tener la actual configuración, incluido el acto de la Bendición, al ser articulada la imagen del Nazareno que permitió realizar ante los fieles este solemne momento.

 C.E.R. – Archivo Histórico-Centro de Documentación